True at Heart es un álbum de Doro lanzado en 1991. Grabado en Grabado en los Dierks Studios, Stommeln, Alemania, y en los Power Station, Nueva York, durante 1990 y principios de 1991, en un momento en que Doro Pesch buscaba consolidar su carrera en solitario tras la disolución de Warlock.. Producción a cargo de Jack Ponti y Gene Simmons (coproductor en dos temas). Escuchalo completo en LyricStream.
Tras la abrupta separación de Warlock por disputas legales y de derechos sobre el nombre, Doro Pesch se embarcó en su primer álbum solista oficial, aunque en esencia continuaba el legado del heavy metal que la había llevado a la fama. Para Something Wicked This Way Comes, la cantante alemana se rodeó de músicos de alto calibre, como el guitarrista Jon Levin y el baterista Tommy Thayer, y viajó entre Alemania y Estados Unidos para capturar un sonido más pulido y accesible sin perder la agresividad característica. La producción estuvo a cargo de Jack Ponti, conocido por su trabajo con bandas como Bon Jovi y Alice Cooper, y contó con la colaboración especial de Gene Simmons, quien coescribió y produjo dos canciones, aportando un toque de glam metal que definió parte del sonido del disco.
El álbum presenta un heavy metal melódico con claras influencias del hard rock estadounidense de principios de los noventa, combinando riffs potentes con estribillos pegadizos y la inconfundible voz rasgada de Doro. Canciones como el himno Bad Blood, la balada Enough for You y la poderosa Children of the Night destacan por su energía y emotividad, mientras que la colaboración de Gene Simmons en temas como Something Wicked This Way Comes y Now or Never le otorga un aire más comercial pero sin perder la esencia del metal. La participación de músicos como el bajista Tommy Lee (de Mötley Crüe) en algunas sesiones y el guitarrista John Purdell en la producción adicional enriqueció el sonido, logrando un equilibrio entre la crudeza europea y el brillo del hard rock americano.
Aunque Something Wicked This Way Comes no alcanzó el éxito masivo de sus contemporáneos, se convirtió en un disco de culto dentro del metal europeo y marcó la transición definitiva de Doro como solista, demostrando que podía mantener su identidad musical más allá de Warlock. El álbum es recordado por su título, tomado de la obra de Ray Bradbury, y por ser un puente entre el heavy metal de los ochenta y el sonido más melódico de los noventa, influyendo en futuras generaciones de mujeres en el metal. Su legado reside en la honestidad de sus letras y la fuerza interpretativa de Doro, quien consolidó su estatus como la reina del metal alemán con este trabajo, allanando el camino para sus discos posteriores y giras internacionales.