The Rivalry es un álbum de Running Wild lanzado en 1998. Grabado en Grabado en 1998 en los estudios Horus Sound Studio de Hannover, Alemania, durante un periodo de transición para Running Wild, marcado por la salida del guitarrista Axel Morgan y la consolidación de Rolf Kasparek como líder absoluto.. Producción a cargo de Rolf Kasparek. Escuchalo completo en LyricStream.
A finales de los años 90, Running Wild se encontraba en una encrucijada: tras el éxito de 'Masquerade' (1995) y la experimentación de 'The Rivalry' (1998), la banda alemana decidió regresar a sus raíces más crudas con 'Wheel of Doom'. El disco surgió como una respuesta directa a las demandas de los fanáticos más ortodoxos del heavy metal, quienes anhelaban el sonido agresivo de los primeros trabajos. Grabado en los Horus Sound Studio de Hannover, el proceso contó con la producción exclusiva de Rolf Kasparek, quien buscó capturar la energía en vivo del grupo. La formación se redujo a un trío: Kasparek en guitarra y voz, el bajista Thomas 'Bodo' Smuszynski y el baterista Jörg Michael, este último en su última colaboración con la banda.
El sonido de 'Wheel of Doom' es una vuelta a la furia del speed metal pirata, con guitarras afiladas, baterías galopantes y la voz rasgada de Kasparek en primer plano. Canciones como 'Treasure Island' y 'Wheel of Doom' destacan por sus riffs épicos y estribillos memorables, mientras que 'The Battle of Waterloo' despliega una narrativa histórica típica del grupo. El álbum no cuenta con colaboraciones externas, pero la química entre los tres músicos logra una cohesión notable, con solos de guitarra que recuerdan a la era dorada del metal teutón. Temas como 'Lords of the Ring' y 'The War' refuerzan la temática de batallas y aventuras que define la identidad de Running Wild.
Aunque 'Wheel of Doom' no alcanzó el impacto comercial de discos anteriores como 'Death or Glory' (1989), se convirtió en un título de culto entre los seguidores más acérrimos del metal alemán. Su legado reside en haber reafirmado la esencia pirata y belicosa de la banda en un momento donde el género evolucionaba hacia sonidos más modernos. Para los críticos, representa un testimonio de la resistencia de Running Wild frente a las modas, y su producción directa y sin adornos lo hace un favorito en presentaciones en vivo. Hoy es recordado como un puente entre la etapa clásica de los 80 y la madurez de los 2000, aunque algunos lo consideran un trabajo menor dentro de su discografía.