Jóia es un álbum de Caetano Veloso lanzado en 1975. Grabado en Grabado en 1975 en los estudios Phonogram de Río de Janeiro, en un momento de intensa reinvención para Caetano Veloso, quien tras su exilio en Londres buscaba reconectar con las raíces brasileñas sin perder la sofisticación pop que había desarrollado en Europa.. Producción a cargo de Caetano Veloso y Perinho Albuquerque. Escuchalo completo en LyricStream.
Caetano Veloso llegaba a 1975 en plena ebullición creativa, tras el impacto de su disco 'Joia' de ese mismo año y la consolidación de su regreso definitivo a Brasil. 'De cara / Eu quero essa mulher' surgió como un single doble que condensaba dos caras de su genio: la canción de protesta sutil y la exaltación de la mujer como musa tropical. Las sesiones de grabación se realizaron en Río de Janeiro con la colaboración de músicos de la talla de Perinho Albuquerque, quien también co-produjo el disco, y una banda que mezclaba instrumentos acústicos con los primeros sintetizadores que Caetano había traído en su equipaje londinense.
El sonido del álbum transita entre la samba-rock de 'De cara', con su letra críptica y su groove seco que denunciaba la represión de la dictadura militar, y la balada orquestal de 'Eu quero essa mulher', un himno de deseo que recuerda a los boleros de antaño pero con un tratamiento vocal lleno de susurros y quiebres. La colaboración con el arreglista Perinho Albuquerque dotó a las canciones de un brillo pop que las hizo accesibles sin perder la densidad poética. Destaca el uso de la guitarra eléctrica con efectos de fase en 'De cara', que le da un aire psicodélico contenido.
Aunque fue un single menor en su discografía, este trabajo marcó un puente entre la experimentación de sus discos inmediatamente posteriores al exilio y la madurez de obras como 'Bicho' (1977). 'De cara / Eu quero essa mulher' se convirtió en un testimonio de cómo Caetano lograba hacer convivir la crítica política con el romanticismo más desbordado, en un Brasil que aún vivía bajo el yugo de la dictadura. Su legado perdura como ejemplo de que la canción popular puede ser un arma de doble filo: belleza y denuncia en un mismo surco.