Coração Brasileiro es un álbum de Elba Ramalho lanzado en 1986. Grabado en Grabado en 1985 y 1986 en los estudios de la discográfica Philips en Río de Janeiro, en un período donde Elba Ramalho ya consolidaba su transición del forró y el baião tradicional hacia una fusión más moderna y sofisticada de la música nordestina.. Producción a cargo de Maurício Gargel. Escuchalo completo en LyricStream.
A mediados de los 80, Elba Ramalho era una de las voces más potentes de la nueva música nordestina, habiendo dejado atrás su etapa como corista de Zé Ramalho para construir una carrera solista llena de personalidad. Kukukaya (jogo da asa da bruxa) surgió en un momento de efervescencia creativa, donde la artista buscaba expandir los límites del repertorio regional sin perder sus raíces. El disco fue grabado en Río de Janeiro con un equipo de músicos que incluían a figuras como o multiinstrumentista Zé Leônidas y el percusionista Djalma Corrêa, bajo la producción cuidadosa de Maurício Gargel. La mezcla de lo tradicional con arreglos osados refleja la intención de Elba de dialogar con las tendencias pop y rock de la época sin traicionar el alma sertaneja.
El sonido de Kukukaya es una fiesta de texturas: desde el acordeón nordestino hasta sintetizadores sutiles, pasando por guitarras eléctricas y percusiones afrobrasileñas. Canciones como 'Kukukaya' (con su letra lúdica que juega con la imagen de la bruja y el vuelo) y 'Banho de Cheiro' se convirtieron en himnos de una generación que buscaba lo moderno sin olvidar lo popular. Destaca la colaboración con João Donato en la faixa 'Toda Vez', donde el piano del maestro se funde con la voz rasgada de Elba en un samba-jazz de alto vuelo. También aparece el poeta y compositor Cacaso, aportando letras que transitan entre el misticismo y la crítica social, como en 'Asa da Bruxa'.
El álbum marcó un hito en la carrera de Elba Ramalho al demostrar que la música nordestina podía ser vanguardista sin perder su esencia, influyendo en toda una camada de artistas que vendrían después. Su título críptico y su portada surrealista (con la cantante flotando entre nubes y plumas) se convirtieron en un ícono visual de la época. Hoy, Kukukaya es considerado un clásico de la MPB de los 80, admirado por su audacia armónica y su capacidad de unir lo ritual con lo pop, un legado que sigue sonando fresco en cada escucha.