Manera Fru Fru, Manera es un álbum de Fagner lanzado en 1973. Grabado en Grabado en los estudios de la RCA Victor en Río de Janeiro a mediados de 1973, en un momento en que Fagner, tras su debut con Manera Fru Fru, Manera, buscaba consolidar su estilo entre la MPB y el rock progresivo.. Producción a cargo de Raimundo Fagner y Marcus Pereira. Escuchalo completo en LyricStream.
Fagner, cearense de Orós, llegaba a este álbum tras su primer disco homónimo de 1973, que ya había llamado la atención por su voz rasgada y su fusión de ritmos nordestinos con psicodelia. Manera Fru Fru, Manera fue concebido en un clima de efervescencia creativa en Río, donde el artista compartió estudio con músicos de la talla de Zé Ramalho y Lula Côrtes, quienes aportaron guitarras y percusiones que enriquecieron el sonido. La grabación se realizó en los estudios de la RCA Victor, con una producción que equilibraba la crudeza del forró con arreglos orquestales, reflejando la transición de Fagner del underground a un público más amplio.
El disco despliega un sonido híbrido donde el baião y el xote se entrelazan con guitarras distorsionadas y teclados psicodélicos, creando una atmósfera única que anticipaba el tropicalismo tardío. Canciones como Manera Fru Fru, Manera (que da título al álbum) y Canteiros se convirtieron en himnos generacionales, con letras de Caetano Veloso y Cecília Meireles que Fagner interpretó con una intensidad casi mística. La colaboración con Zé Ramalho en temas como Mucuripe aportó una densidad poética y rítmica que consolidó la amistad creativa entre ambos, mientras que la participación de la Orquestra Sinfônica do Rio de Janeiro en algunos arreglos le dio un matiz cinematográfico al conjunto.
Manera Fru Fru, Manera marcó un punto de inflexión en la música brasileña al demostrar que la tradición nordestina podía dialogar con la modernidad sin perder su esencia, influyendo en artistas como Belchior y el propio Zé Ramalho. El álbum fue aclamado por la crítica por su osadía lírica y sonora, y hoy es considerado una joya de la MPB de los años 70, un testimonio de la capacidad de Fagner para transformar el dolor y la saudade en arte. Su legado perdura en la forma en que abrió camino para que músicos del Nordeste exploraran nuevos territorios sonoros, convirtiéndose en un disco de culto que sigue siendo redescubierto por nuevas generaciones.