Scourge of the Enthroned es un álbum de Krisiun lanzado en 2018. Grabado en Grabado entre 2017 y 2018 en los estudios Mr. Som en São José dos Campos, Brasil, durante un período de consolidación para Krisiun como una de las bandas más respetadas del death metal extremo sudamericano.. Producción a cargo de Krisiun y Andy Classen. Escuchalo completo en LyricStream.
Tras más de dos décadas de trayectoria, Krisiun llegaba a 'Timeless Starvation' con una alineación sólida liderada por los hermanos Alex Camargo (bajo y voz), Moyses Kolesne (guitarra) y Max Kolesne (batería). La banda buscaba renovar su sonido sin perder la esencia brutal que los caracteriza, y para ello se encerraron en los estudios Mr. Som en su ciudad natal, con la intención de capturar la energía visceral de sus presentaciones en vivo. El álbum fue mezclado y masterizado en Alemania por Andy Classen, quien ya había trabajado con ellos en discos anteriores, asegurando una producción potente y cristalina. Las letras, escritas por Alex Camargo, exploran temas de decadencia humana, guerra y sufrimiento existencial, reflejando un momento de madurez compositiva para el grupo.
Sonoramente, 'Timeless Starvation' es un torbellino de blast beats, riffs afilados y voces guturales que se mantiene fiel al death metal clásico pero con un enfoque más técnico y dinámico. Canciones como 'Serpent Messiah' y 'Soul Devourer' destacan por su velocidad implacable y cambios de ritmo precisos, mientras que 'The Wicked Scene' introduce pasajes más atmosféricos sin perder agresividad. La producción de Classen logra que cada instrumento suene nítido, desde el bajo retumbante hasta la batería demoledora, y la portada, a cargo del artista brasileño Gustavo Sazes, refuerza la temática apocalíptica del disco. No hay colaboraciones vocales externas, pero la química entre los tres músicos es palpable, con Moyses Kolesne entregando solos de guitarra que recuerdan a los grandes del death metal de los 90.
El impacto de 'Timeless Starvation' en la escena extrema fue inmediato: la crítica lo aclamó como uno de los trabajos más sólidos de Krisiun en la década de 2010, reafirmando su lugar como embajadores del death metal brasileño a nivel mundial. El álbum ayudó a modernizar el sonido de la banda sin alienar a su base de seguidores, y canciones como 'Vicious Wrath' se convirtieron en himnos en sus presentaciones en vivo. Además, el disco consolidó la reputación de Krisiun como una máquina de guerra en el circuito internacional de festivales, desde el Wacken Open Air hasta el Hellfest, inspirando a nuevas generaciones de músicos extremos en Brasil y más allá. Su legado reside en demostrar que el death metal puede ser técnicamente complejo y emocionalmente devastador al mismo tiempo.