Que cante la vida es un álbum de Alberto Plaza lanzado en 1985. Grabado en Grabado en 1985 en los estudios de EMI Odeón en Santiago de Chile, durante un período de efervescencia creativa para Alberto Plaza, quien buscaba consolidar su carrera como solista tras su paso por el grupo 'Andrés y Alberto'.. Producción a cargo de Alberto Plaza y Carlos Silva. Escuchalo completo en LyricStream.
A mediados de los años 80, Alberto Plaza ya era una figura conocida en la escena musical chilena gracias a su trabajo junto a Andrés de León en el dúo 'Andrés y Alberto', pero anhelaba un camino propio. Tras la disolución del grupo, Plaza se refugió en la composición y logró un contrato con EMI Odeón, donde se gestó 'Que cante la vida', su primer álbum solista. El disco fue grabado en los estudios de la discográfica en Santiago, con la producción del propio artista junto a Carlos Silva, y contó con la participación de músicos de sesión de la época. Las canciones nacieron de una búsqueda personal por expresar emociones cotidianas con un lenguaje directo y melódico, alejándose de las temáticas políticas que dominaban la música de protesta de esos años.
El sonido del álbum se inscribe en el pop romántico latino de los 80, con arreglos de teclados y guitarras acústicas que privilegiaban la voz de Plaza, de timbre cálido y vibrato controlado. Canciones como 'Que cante la vida', que da título al disco, y 'A mi manera' se convirtieron en himnos radiales, destacando por sus estribillos pegajosos y letras optimistas. El disco no contó con colaboraciones de grandes estrellas, pero sí con el trabajo de músicos locales de estudio que aportaron solidez a la producción. La balada 'Te amaré' mostró la faceta más íntima del cantautor, con un piano melancólico que contrastaba con el tono esperanzador del resto del álbum.
Aunque no fue un éxito masivo inmediato, 'Que cante la vida' sentó las bases de la carrera solista de Alberto Plaza y lo posicionó como un exponente del pop romántico chileno de los 80. El disco logró conectar con un público joven que buscaba canciones de amor alejadas de la militancia política, en un contexto de dictadura y censura. Con el tiempo, el álbum adquirió un valor nostálgico para quienes crecieron escuchando sus canciones en la radio, y es considerado un paso clave en la evolución del cantautor hacia el estrellato que alcanzaría en los 90. Su legado reside en haber demostrado que se podía hacer música comercial con sensibilidad y oficio, allanando el camino para futuros baladistas chilenos.