La Radiolina es un álbum de Manu Chao lanzado en 2007. Grabado en Manu Chao grabó La marea entre 2006 y 2007 en su estudio móvil, el Radio Bemba, durante una gira por América Latina y Europa, en un período de intensa actividad política y social que marcó su obra.. Producción a cargo de Manu Chao. Escuchalo completo en LyricStream.
Tras el éxito global de Próxima estación: Esperanza (2001), Manu Chao pasó varios años alejado de los grandes estudios, prefiriendo grabar de manera nómada con su colectivo Radio Bemba. La marea surgió como una respuesta a la urgencia del momento: las protestas antiglobalización, la crisis migratoria y la inestabilidad política en América Latina. El disco fue registrado en distintas locaciones como Buenos Aires, São Paulo, Barcelona y París, con músicos locales que aportaron ritmos autóctonos. Chao trabajó de forma casi artesanal, superponiendo capas de sonido en grabaciones de campo y ensayos improvisados.
El sonido de La marea es un collage vertiginoso de punk, reggae, cumbia, ska y chanson francesa, con letras que oscilan entre el activismo y la poesía callejera. Canciones como El viento, La marea y Me gustas tú se convirtieron en himnos de resistencia, mientras que la colaboración con el grupo chileno Los Miserables aportó un matiz combativo. También destacan las intervenciones de la cantante argentina Julieta Venegas en Clandestino, aunque esta canción no aparece en el álbum original, y la participación de músicos brasileños que injertan samba y maracatu. El álbum mantiene la estética lo-fi característica de Chao, con grabaciones que suenan a radio clandestina.
La marea consolidó a Manu Chao como un cronista sonoro de las luchas populares del siglo XXI, y su impacto se sintió tanto en las radios alternativas como en las plazas de protesta. Aunque no repitió las ventas masivas de sus trabajos anteriores, el disco fue aclamado por la crítica por su autenticidad y su capacidad de fusionar ritmos globales sin perder el mensaje político. Su legado perdura en movimientos sociales que aún corean sus estribillos, y en la influencia sobre artistas que buscan unir música y activismo. Es un álbum que suena a resistencia, a carnaval y a lucha, y que sigue siendo una referencia para entender el mestizaje cultural contemporáneo.