Mutant es un álbum de Watcha lanzado en 2001. Grabado en Grabado en el estudio de la banda en París durante el invierno de 2000, en un momento en que Watcha consolidaba su sonido tras el éxito de su debut y buscaba una producción más cruda y directa.. Producción a cargo de Watcha. Escuchalo completo en LyricStream.
Watcha, banda parisina de hardcore y metal, llegaba a 2001 con una energía renovada tras años de girar incansablemente por Francia y Europa. Su segundo álbum, 'II II I IV II I I IV I', nació de la urgencia de plasmar la crudeza de sus conciertos en estudio, alejándose de las pulidas producciones del debut. Grabado en su propio espacio en París durante el invierno de 2000, el grupo se encerró con su equipo básico para capturar la inmediatez del sonido en vivo, contando con la colaboración del ingeniero de sonido Stéphane 'Manu' Manoukian para la mezcla. El título, una secuencia de números que remite a códigos binarios o encriptados, reflejaba su fascinación por la estética digital y el misterio, un sello de su identidad visual.
El disco es un torrente de riffs cortantes y baterías implacables, con una producción seca que privilegia la agresividad sobre los matices. Canciones como 'Le Code' y 'XIII' se convirtieron en himnos del hardcore francés, con letras que alternan entre el francés y el inglés para denunciar la alienación tecnológica y la violencia social. La colaboración más destacada fue con el rapero Kool Shen del grupo NTM, quien aportó un verso visceral en el tema 'Crise de nerfs', fusionando el rap hardcore con el metal. También se incluyó una versión abrasiva de 'Paris sous les bombes' de NTM, consolidando el puente entre ambas escenas subterráneas.
Aunque no alcanzó un éxito comercial masivo, 'II II I IV II I I IV I' se convirtió en un disco de culto dentro del hardcore europeo, alabado por su honestidad sonora y su rechazo a las modas del nu-metal de la época. Watcha demostró que se podía hacer metal extremo con conciencia social y raíces en la cultura callejera francesa, influyendo a bandas posteriores como Hord or The Last Days. Su legado reside en ser un testimonio de la furia juvenil de principios de los 2000, un álbum que sigue sonando urgente y necesario para quienes buscan música sin concesiones.