Reina es un álbum de Kinky lanzado en 2004. Grabado en Grabado entre 2003 y 2004 en los estudios Sonic Ranch de Tornillo, Texas, y en el estudio personal de la banda en Monterrey, durante un periodo de transición creativa donde Kinky buscaba expandir su sonido electrónico hacia texturas más orgánicas y bailables.. Producción a cargo de Kinky y Chris Allison. Escuchalo completo en LyricStream.
Tras el éxito de su álbum debut homónimo en 2002, Kinky se encontraba en una encrucijada: consolidar su propuesta de electrónica rock con toques latinos o arriesgarse a explorar nuevos territorios sonoros. La banda regiomontana, liderada por Gil Cerezo y Ulises Lozano, decidió refugiarse en el desierto texano para grabar 'Sambita', alejándose del bullicio urbano y buscando una conexión más visceral con los ritmos tropicales y la música de baile. En las sesiones participaron músicos invitados como el percusionista cubano Andrés Coayo y el tecladista argentino Emmanuel Horvilleur, quienes aportaron matices que enriquecieron la paleta sonora del disco.
El sonido de 'Sambita' es una fusión audaz de cumbia, samba, funk y música electrónica, con una producción más pulcra que la de su predecesor pero igual de festiva. Canciones como 'Sambita' (que da título al álbum) y 'A Dónde Van Los Muertos?' se convirtieron en himnos de pista de baile, combinando sintetizadores juguetones con percusiones orgánicas y la voz sensual de Cerezo. La colaboración con Horvilleur en 'Cumbia Salvaje' añadió un toque psicodélico, mientras que 'El Encuentro' mostró una faceta más introspectiva y melódica, demostrando la versatilidad del grupo.
Aunque 'Sambita' no alcanzó las mismas cifras de ventas que su debut, se consolidó como un disco de culto dentro de la escena alternativa latinoamericana, alabado por su valentía al fusionar ritmos tradicionales con electrónica de vanguardia. Su legado reside en haber abierto camino para que otras bandas mexicanas experimentaran con el folclore sin perder la esencia moderna, y en haber llevado el sonido de Monterrey a festivales internacionales como el Coachella. Hoy se recuerda como un punto de inflexión en la carrera de Kinky, un álbum que celebra la mezcla cultural sin complejos y que sigue sonando fresco en las pistas de baile más eclécticas.