En 1986, Afrika Bambaataa ya era una leyenda viva. El padrino del electro-funk y fundador de la Zulu Nation había cambiado la música con 'Planet Rock' (1982), pero su carrera en álbumes de larga duración aún no había despegado. 'Beware (The Funk Is Everywhere)' nació de su colaboración con Bill Laswell y el colectivo Material, músicos de vanguardia que fusionaban funk, dub y world music. Las sesiones fueron experimentales y relajadas, en los estudios Tommy Boy, con Bambaataa actuando como DJ y director espiritual más que como productor técnico. El título, 'Cuidado, el funk está en todas partes', era una advertencia y una celebración: el funk es el ritmo universal, y Bambaataa se presentaba como su profeta. La portada, con un ojo que todo lo ve, sugería que la música podía abrirte la mente si te atrevías a escuchar.
El sonido de 'Beware' es una mezcla ecléctica de electro, hip hop, funk psicodélico y world beat, mucho más orgánico y menos robótico que sus primeros trabajos. Las colaboraciones son una constelación de estrellas del underground: el guitarrista experimental Fred Frith, el baterista de jazz Anton Fier, el bajista Bill Laswell, y los raperos Nona Hendryx y DJ Disk. La canción homónima 'Beware (The Funk Is Everywhere)' es un mantra largo y repetitivo, con un bajo hipnótico y versos hablados sobre el poder del funk. 'The God' es un tema instrumental con aires africanos y efectos de estudio, una rareza psicodélica. 'World Destruction' (con John Lydon, el ex Sex Pistols) es un rock industrial con rabia política, un adelanto del punk-funk. 'Pupunanny' es un dancehall primitivo con ritmos caribeños. El disco cierra con 'Bambaataa's Theme', una pieza orquestal y épica que muestra su faceta más ambiciosa. No es un disco de hits, sino una colección de experimentos, algunos brillantes, otros confusos. La producción de Laswell es densa y layereada, a veces excesiva para oyentes casuales.
El impacto de 'Beware' fue más crítico que comercial. Llegó a puestos bajos en las listas y apenas generó singles de éxito, pero la revista Spin y NME lo aclamaron como un trabajo valiente y adelantado a su tiempo. Con los años, se ha convertido en un disco de culto para los amantes del electro experimental, y es citado como influencia por artistas como DJ Shadow y Squarepusher. Su legado es el de una obra de transición: Bambaataa abandonaba el electro puro para abrazar un sonido más global y político, anticipando el world music y el trip hop. No es su disco más accesible, pero es uno de los más interesantes, un mosaico sonoro que demuestra que el funk realmente está en todas partes, si sabes dónde buscar.