En 1968, el blues se encontraba con el rock. Albert King, un veterano de 45 años, fue invitado a tocar en el Fillmore Auditorium de San Francisco, el templo del rock psicodélico, junto a bandas como The Grateful Dead y Jefferson Airplane. Las noches del 28, 29 y 30 de junio de 1968 quedaron grabadas para la posteridad en 'Live Wire/Blues Power'. La audiencia, acostumbrada a los solos de guitarra interminables y los efectos de pedales, se encontró con un hombre enorme, con una guitarra Flying V tocada al revés, que no necesitaba nada más que su instrumento y su voz para hipnotizarlos. Las grabaciones fueron tomadas directamente de la consola por el ingeniero Bill Halverson, y capturan la magia de esos conciertos. El título, 'Cable vivo/Poder del blues', reflejaba la energía eléctrica que King desplegaba sobre el escenario. La portada, con King tocando bajo una luz roja, sugería fuego y pasión.
El sonido de 'Live Wire/Blues Power' es crudo, eléctrico y absolutamente arrollador. King abre con 'Watermelon Man', un tema de Herbie Hancock transformado en blues funk con un riff pegajoso. 'Blues Power' es un tema instrumental donde King muestra su dominio del fraseo. 'Night Stomp' es un blues rápido con una letra de doble sentido. 'You Sure Drive a Hard Bargain' es una balada lenta y desgarradora. La joya del disco es 'Personal Manager', que se alarga más de 8 minutos, con King contando historias entre versos y desplegando un solo de guitarra que es una lección de economía y sentimiento. La banda de acompañamiento (los MGs de Stax en algunos temas, y músicos locales en otros) es impecable, pero King es la estrella indiscutible. La producción es directa, sin retoques, como debería ser un disco en directo. Se escucha a la audiencia gritar y aplaudir, y King respondiendo con su guitarra como si estuviera en un diálogo con ellos. Su voz es más ronca que en estudio, y su guitarra suena como un aullido de lobo solitario.
El impacto de 'Live Wire/Blues Power' fue inmediato y duradero. Se convirtió en uno de los discos en directo más influyentes del blues, y presentó a Albert King a una nueva generación de fans del rock. Guitarristas como Eric Clapton, Jimi Hendrix y Mike Bloomfield lo citaron como una influencia decisiva. La crítica lo alabó como un documento esencial del blues en vivo, y con el tiempo ha sido considerado uno de los mejores discos en directo de la historia. Su legado es el de una noche mágica donde el blues y el rock se dieron la mano, y donde Albert King demostró que el poder del blues no necesitaba artificios. Cable vivo, poder del blues. Una de las grabaciones más electrizantes jamás realizadas.