Tras el éxito masivo de su predecesor y con el regreso de Deakin al grupo, la banda decidió dar un giro radical hacia un sonido más denso, caótico y rockero, inspirado por la idea de una emisora de radio intergaláctica. Grabado en Baltimore en medio de un clima de experimentación frenética, el proceso fue una búsqueda de la máxima saturación sonora, utilizando instrumentos reales mezclados con una maraña de efectos y samples agresivos, buscando capturar la energía nerviosa y la sobrecarga de información del mundo digital con una actitud punk y psicodélica absolutamente desbordante.
El álbum es un asalto sensorial de art-rock futurista y psicodelia ruidosa, donde canciones como 'Today's Supernatural', 'Applesauce' y 'Amanita' despliegan una complejidad rítmica y una inventiva vocal que roza lo esquizofrénico. El sonido es oscuro, eléctrico y profundamente laberíntico, con una producción que no deja un solo espacio de silencio, creando una atmósfera de urgencia melódica y desafío auditivo que muestra a una banda que se negaba a repetirse, abrazando el caos como la única forma posible de verdad artística en un universo saturado.
Aunque polarizó a la crítica tras la accesibilidad de su trabajo anterior, Centipede Hz ha crecido con el tiempo como una obra de valentía sonora inigualable. Su importancia reside en su honestidad radical y en su negativa a acomodarse en el éxito fácil, dejando un legado de experimentación sin concesiones que reafirma a Animal Collective como una entidad artística en constante mutación, siempre dispuesta a quemar sus propios puentes para descubrir nuevos territorios sonoros inexplorados.