Grabado en directo ante más de 135,000 personas en el Sheep Meadow de Central Park, este álbum capturó un momento histórico de comunión entre una artista y su ciudad. El proceso fue una hazaña logística y emocional sin precedentes en la historia de la música popular, buscando capturar la energía eléctrica y la magia de una noche de verano neoyorquina donde Barbra dominó el inmenso escenario con una presencia magnética y una voz que resonaba por encima del horizonte de Manhattan, resultando en una grabación que destila una intensidad, una devoción y una potencia interpretativa absolutamente estremecedoras.
Musicalmente, el disco es la obra maestra definitiva de Barbra en vivo de los sesenta, donde despliega todo su virtuosismo rítmico y dramático en himnos eternos como 'Cry Me a River', 'People' y una versión descacharrante de 'The Second Hand Rose'. El sonido es orgánico, vibrante y profundamente envolvente, capturando los aplausos y la emoción palpable de la multitud, creando una atmósfera de trance colectivo y júbilo musical que muestra a una artista operando en un estado de gracia absoluta, conectando la tierra con el cielo a través de su voz divina bajo las estrellas de Nueva York.
Este álbum en vivo es hoy visto como uno de los mejores testimonios de la historia del espectáculo moderno. Su legado reside en haber demostrado que Barbra Streisand era una fuerza de la naturaleza inigualable en directo, capaz de convertir un inmenso parque en un salón íntimo de jazz, dejando una huella de fuego y belleza que ha seguido inspirando a nuevas generaciones de artistas y oyentes que buscan en el sonido un refugio para el alma y una bandera de orgullo, reafirmando que Barbra era, es y será siempre la Reina de Nueva York.