Extraído de las mismas sesiones legendarias en el Village Vanguard y lanzado como compañero espiritual de su predecesor, este álbum capturó la faceta más melódica, tierna y nostálgica del trío. El proceso fue una labor de amor y respeto donde Evans quiso rescatar la gloria de la canción popular con una precisión histórica y una alegría desbordante, buscando capturar el sonido de la inocencia y el deseo en su forma más pura y arrolladora para acompañar al oyente en momentos de reflexión profunda, resultando en una grabación que destila una intensidad, una devoción y una potencia vocal absolutamente reconfortantes.
El álbum es un banquete de clásicos navideños reinterpretados con una instrumentación lujosa de piano, bajo y batería, destacando piezas inmortales como la pista titular, 'My Foolish Heart' y 'Some Other Time'. El sonido es orgánico, vibrante y profundamente envolvente, con una producción que mima cada armonía y resalta la química mágica entre los músicos, creando una atmósfera de paz, esperanza y maravilla sonora que muestra al trío operando en un estado de gracia absoluta, conectando la tierra con el cielo a través de sus voces divinas en la noche del jazz neoyorquino.
Waltz for Debby se ha convertido en el álbum de jazz más querido y escuchado de todos los tiempos, una joya atemporal que trasciende géneros y modas. Su importancia histórica reside en haber devuelto la belleza lírica al centro de la improvisación moderna con una integridad y una clase inigualables, dejando un legado de pureza y poder que sigue siendo amado por nuevas generaciones de oyentes que buscan en el sonido un refugio para el alma, reafirmando que Bill Evans siempre será la voz definitiva de la melancolía luminosa contemporánea.