En 1929, Charley Patton ya tenía casi 40 años y llevaba dos décadas tocando el blues en los juke joints y plantaciones del delta del Mississippi, pero nunca había pisado un estudio de grabación. 'Screamin' and Hollerin' the Blues' fue su primera sesión de grabación, y la leyenda cuenta que Patton se presentó en los estudios Paramount de Grafton, Wisconsin, con su guitarra acústica, una botella de whisky y una actitud de no creerse nada de lo que le decían los blancos de la ciudad. Las sesiones fueron legendarias: Patton tocaba sentado en una silla, con la guitarra apoyada en su regazo y su voz grave y rasposa llenando la habitación de una energía primitiva y sobrecogedora. El título, 'Gritando y aullando el blues', captura perfectamente la esencia de su estilo: Patton no cantaba, se desgañitaba, gemía, gruñía y aullaba como un animal herido.
El sonido de 'Screamin' and Hollerin' the Blues' es el delta blues en su estado más puro y crudo: una guitarra acústica tocada con slide, una voz que araña el alma, y letras que hablan de la pobreza, el amor perdido, la muerte y la superstición. La canción que da título al disco es una clase magistral del género: Patton rasga las cuerdas con un slide de botella, su voz alterna entre el canto, el hablado y el aullido, y el resultado es de una intensidad abrumadora. 'Down the Dirt Road Blues' es un tema lento y desgarrador sobre la vida en el delta. 'Mississippi Boweavil Blues' es un tema más alegre, sobre la plaga de gorgojos que amenazaba la cosecha de algodón. Las colaboraciones son nulas, solo Patton y su guitarra. La producción de Paramount era rudimentaria, pero justo lo que necesitaba la música de Patton: un ambiente de sala vacía y un micrófono que capturaba voces e instrumentos sin filtros ni efectos. No había estereofonía, ni secciones rítmicas, ni solos pulcros: había un hombre, una guitarra, y el dolor de todo un pueblo condensado en surcos de vinilo.
El impacto de 'Screamin' and Hollerin' the Blues' fue enorme dentro del reducido mundo del blues de los 30, pero su influencia se expandió como la pólvora en las décadas siguientes. Patton se convirtió en una leyenda del delta blues, y su música fue una influencia directa en Robert Johnson, Howlin' Wolf, Muddy Waters, y más tarde en Bob Dylan, The White Stripes y Jack White. La crítica, que en su momento apenas prestó atención a este tipo de grabaciones, lo ha revalorizado como uno de los discos fundacionales del blues y el rock and roll. Con el tiempo, Patton ha sido reconocido como el 'Padre del Delta Blues', y este disco es su acta de nacimiento. Su legado es el de un hombre que convirtió el dolor y la miseria en arte, que gritó y aulló para que el mundo supiera de la existencia de los olvidados del delta. Un disco que suena a tierra, a whisky y a alma.