Álbum tributo a Billie Holiday, grabado en Nueva York con arreglos de Oliver Nelson. Chet Baker interpreta temas asociados a la legendaria cantante, en un proyecto concebido por el productor Bob Thiele para el sello Limelight, subsidiario de Mercury Records.
La sesión contó con una sección rítmica de lujo, incluyendo al pianista Hank Jones, el bajista Richard Davis y el baterista Connie Kay. Baker, en un período de relativa estabilidad, ofrece una interpretación melancólica y respetuosa del repertorio de Holiday.
El álbum no logró gran repercusión en su momento, pero es considerado hoy una de las grabaciones más conmovedoras de Baker, capturando su vulnerabilidad y su profunda conexión con el legado de Billie Holiday.