A finales de 2018, Earl Sweatshirt emergió de un silencio de tres años con 'Some Rap Songs', un álbum que sentía como un diario roto y sangrante. Tras el éxito de su debut 'Doris' (2013) y el más sombrío 'I Don't Like Shit, I Don't Go Outside' (2015), Earl se había retirado del ojo público para lidiar con la muerte de su padre, el poeta Keorapetse Kgositsile, y una profunda depresión. El disco fue grabado en su mayor parte en Los Ángeles, en el estudio casero que compartía con su amigo y productor, y en la casa de su madre, donde el sonido de la vida cotidiana —televisores encendidos, llaves cayendo— se filtró en las pistas. No hubo grandes sesiones de estudio ni ingenieros de lujo; en su lugar, Earl trabajó con un círculo íntimo de productores como The Alchemist, Samiyam, y el propio Navy Blue, creando collages de samples y loops que sonaban a cintas desgastadas. Cada canción fue construida como un fragmento de memoria, con grabaciones que a menudo duraban solo unos minutos y eran el resultado de improvisaciones solitarias en la madrugada. Este proceso no fue deliberado ni pulido, sino una catarsis urgente, como si Earl estuviera tratando de atrapar fantasmas antes de que se desvanecieran.
Musicalmente, 'Some Rap Songs' es un terremoto de texturas: beats fracturados, samples de jazz y soul de los 70 que parecen nadar en estática, y la voz de Earl, que nunca ha sonado más frágil ni más poderosa. Canciones como 'The Bends' y 'Azucar' son remolinos de melancolía, donde rapea sobre la pérdida y la ansiedad con un flow que se desliza entre susurros y explosiones de ira contenida. 'Nowhere2go', con su sample de un coro gospel invertido, se convirtió en un himno para los perdidos, mientras que 'December 24' —dedicada a su padre— es un réquiem de apenas un minuto que duele como una herida abierta. Las colaboraciones son escasas pero cruciales: el rapero MIKE aparece en 'Peanut', aportando una energía caótica que contrasta con la introspección de Earl, y el vocalista de Standing on the Corner, cuyo estilo libre de jazz experimental impregna varias pistas. Lo que hace especial a este disco es su crudeza: no hay pulido pop, ni ganchos fáciles, solo la sensación de estar escuchando a alguien reconstruirse a sí mismo a través del sonido, con samples que a menudo se superponen de manera incómoda y cortes abruptos que imitan la forma en que la mente procesa el trauma.
El impacto de 'Some Rap Songs' fue inmediato y profundo, redefiniendo lo que el rap experimental podía ser en la era del streaming. La crítica lo aclamó como una obra maestra del lofi y el abstract hip-hop, colocando a Earl como el heredero de una tradición que incluye a MF DOOM y Madlib, pero con una vulnerabilidad emocional que pocos se atreven a mostrar. El álbum inspiró a toda una generación de jóvenes productores y raperos —desde el colectivo Slums hasta artistas como Medhane y Pink Siifu— a abrazar la imperfección y la honestidad sobre la pulcritud técnica. Culturalmente, importa porque capturó el dolor de una generación milenial atrapada entre la nostalgia y la desesperanza, usando el sampleo no como un truco, sino como un lenguaje para hablar de la herencia, la raza y la salud mental. Hoy, se le considera un punto de inflexión en el hip-hop de la década de 2010, un disco que demostró que la música más personal y rota podía ser también la más universal. Su legado perdura en cada beat desordenado y cada verso susurrado que busca significado en el caos, recordándonos que a veces las canciones más importantes no son las que se cantan, sino las que se sobreviven.