Freddie King grabó este álbum en Cincinnati en 1963, en plena fiebre del surf rock. Aunque King era conocido por su blues eléctrico, el disco explora un sonido instrumental más ligero y rítmico, influenciado por la música surf de la época.
El álbum fue lanzado por King Records, sello con el que King había firmado desde 1960. Incluye versiones instrumentales de temas populares y composiciones originales, mostrando la versatilidad del guitarrista fuera del género blues tradicional.
A pesar de su título, el disco no fue un éxito comercial significativo y hoy es considerado una rareza dentro de la discografía de Freddie King. Refleja un intento del sello de capitalizar la moda surf, aunque King nunca abandonó su estilo bluesero.