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Álbum de estudio

Around the Well

Iron and Wine
📅 2009🎙 Grabado principalmente en el estudio casero de Sam Beam en el sur de Virginia y en diversos espacios de grabación del área de Chicago entre 2002 y 2008, durante el período en que el proyecto Iron & Wine pasó de ser un íntimo secreto de dormitorio a una banda de culto con alcance internacional.🎛 Sam Beam y Brian Deck
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A mediados de los años 2000, Sam Beam llevaba una doble vida: profesor de cine en la Universidad de Miami y, en las noches, un artesano de canciones grabadas en un cuatro pistas que parecían susurros desde el otro lado de una ventana. Iron & Wine ya había lanzado dos discos de estudio aclamados —The Creek Drank the Cradle y Our Endless Numbered Days— y un EP, The Sea & the Rhythm, que ampliaron su paleta sonora sin perder la intimidad. Para 2009, Beam acumulaba una década de rarezas, outtakes, versiones y canciones que no encajaban en los álbumes oficiales, y sintió que era momento de hacer una pausa, mirar hacia atrás y ofrecer a sus seguidores una colección que funcionara como un diario secreto de su evolución. Around the Well no es un disco de estudio convencional, sino un compilado de veinticuatro pistas que abarcan seis años de grabaciones caseras, sesiones en estudios profesionales con el productor Brian Deck y colaboraciones que fueron surgiendo al calor de giras y encuentros fortuitos. El álbum se gestó en la calma de su hogar en las colinas de Virginia, donde Beam grabó la mayoría de las tomas con micrófonos modestos y una sensibilidad que prioriza la imperfección sobre la pulcritud, y también en los estudios de Chicago donde la banda empezó a sonar más eléctrica, más densa, pero siempre con esa fragilidad que define su voz.

Sonoramente, Around the Well es un mapa de contrastes: abre con la desnudez de 'Dearest Forsaken', una balada acústica que parece grabada en el fondo de un pozo, y transita hacia la plenitud orquestal de 'The Trapeze Swinger', un himno de once minutos que se convirtió en una de las piezas más queridas por los seguidores. El disco incluye versiones que Beam transforma con su sello personal, como el 'Waitin' for a Superman' de Flaming Lips, que aquí suena como un blues de medianoche, o el 'Such Great Heights' de The Postal Service, reinterpretado hasta volverse irreconocible, casi un lamento campirano. Colaboran músicos como la violinista Sara Watkins y el multiinstrumentista Matt Sheehy, pero el alma del álbum sigue siendo Beam, su voz de terciopelo rasposo y sus letras que parecen fragmentos de sueños o cartas perdidas. Lo que hace especial a Around the Well es que no busca la coherencia de un álbum conceptual, sino que celebra la dispersión: cada canción es una instantánea de un momento distinto, desde la crudeza del cuatro pistas hasta la producción más pulida de sus discos de estudio, y esa misma irregularidad lo convierte en un retrato honesto de un artista que nunca dejó de experimentar.

El legado de Around the Well reside en su rareza: no es un álbum de grandes éxitos ni una obra maestra unificada, sino un cofre del tesoro para quienes quieren entender el crecimiento de uno de los cantautores más importantes del folk alternativo estadounidense. En un momento en que la industria musical empezaba a fragmentarse con la era digital, este compilado ofreció una experiencia de escucha pausada, casi arqueológica, que invitaba a los oyentes a rastrear las huellas de cómo una canción podía transformarse de un susurro casero a una epopeya de estudio. Para la crítica, fue recibido con respeto, aunque sin la euforia de sus lanzamientos anteriores, pero con el tiempo se ha convertido en un documento esencial para entender la transición de Iron & Wine desde el lo-fi más puro hasta el sonido más ambicioso de discos posteriores como Kiss Each Other Clean. Around the Well importa porque demuestra que la grandeza no siempre está en la perfección, sino en la honestidad de mostrar el proceso, las canciones que quedaron en el camino y las versiones que reinventan el canon. Es, en definitiva, un álbum que respira el polvo de los estudios caseros y el aire de las carreteras, un testimonio de que la música de Sam Beam siempre ha sido, ante todo, una conversación íntima con quien quiera escuchar.

Grabado enGrabado principalmente en el estudio casero de Sam Beam en el sur de Virginia y en diversos espacios de grabación del área de Chicago entre 2002 y 2008, durante el período en que el proyecto Iron & Wine pasó de ser un íntimo secreto de dormitorio a una banda de culto con alcance internacional.
ProducciónSam Beam y Brian Deck
SelloSub Pop Records