Grabado en 1972 en los estudios de Mercury Records en Nashville, Tennessee. El álbum fue producido por el propio Jerry Lee Lewis, marcando un cambio hacia un sonido más country rock.
El título hace referencia a su apodo The Killer, y el disco incluye versiones de canciones de artistas como Kris Kristofferson y Mickey Newbury. Fue uno de sus primeros álbumes en la década de 1970 en mostrar una dirección más madura.
Aunque no generó grandes éxitos en listas, el álbum fue bien recibido por la crítica especializada por su energía y la voz característica de Lewis. Se mantuvo en el catálogo de Mercury durante varios años.