Jerry Lee Lewis grabó este álbum en Londres con músicos británicos de renombre, incluyendo a Peter Frampton, Alvin Lee y miembros de The Rolling Stones. Fue un intento de revitalizar su carrera tras años de altibajos.
El disco combina rock and roll, country y blues, con versiones de clásicos como "Drinking Wine Spo-Dee-O-Dee" y "Whole Lotta Shakin' Goin' On". La producción estuvo a cargo de Steve Rowland junto al propio Lewis.
Aunque no fue un éxito masivo en ventas, el álbum recibió críticas positivas por la energía de las sesiones y la colaboración con artistas británicos. Se considera un documento único de la fusión entre el rock estadounidense y el británico de la época.