El cuarto álbum de estudio de Jill Scott fue lanzado el 21 de junio de 2011. Es su primer lanzamiento independiente bajo su propio sello Blues Babe Records, distribuido por Warner Bros.
El álbum debutó en el número uno del Billboard 200, vendiendo 135,000 copias en su primera semana. Recibió críticas positivas por su fusión de soul, R&B y funk.
Scott escribió la mayoría de las canciones y produjo el álbum junto a colaboradores como Adam Blackstone. La canción principal fue un éxito en las listas de R&B.