Lanzado el 27 de abril de 2004, fue el octavo álbum de estudio de Joan Jett y el primero con material original desde 1994.
El álbum incluye colaboraciones con el productor Bob Rock, conocido por su trabajo con Metallica, y presenta un sonido más crudo y directo.
Aunque no repitió el éxito comercial de sus trabajos anteriores, recibió críticas positivas por su energía y la consistencia del estilo rock de Jett.