Este álbum recopila grabaciones de John Lee Hooker realizadas en Chicago en 1959, mostrando su estilo más crudo y rural. Riverside Records lo publicó en 1960 como parte de su serie de blues auténtico.
Las canciones reflejan la tradición del country blues del Delta del Mississippi, con Hooker acompañado únicamente de su guitarra acústica. El disco fue bien recibido por críticos que buscaban sonidos genuinos.
Aunque no fue un éxito comercial masivo, consolidó a Hooker como figura clave del blues acústico. Su producción minimalista captura la esencia de sus actuaciones en vivo de la época.