Keith Jarrett grabó este álbum en vivo durante tres conciertos en solitario en París y Londres en 2008. Es su primer lanzamiento de piano solo después de una pausa de varios años debido a su síndrome de fatiga crónica.
El álbum incluye improvisaciones extensas que muestran el estilo lírico y espontáneo de Jarrett. La crítica destacó su capacidad para crear estructuras complejas en tiempo real, con momentos de gran intensidad emocional.
Testament fue recibido con elogios unánimes, considerado un regreso triunfal. La grabación captura la intimidad del directo y la maestría técnica del pianista, consolidando su legado como improvisador solista.