Little Richard grabó este álbum de gospel después de abandonar el rock and roll en 1957, siguiendo su conversión religiosa. Fue lanzado por Mercury Records en 1961, aunque las sesiones comenzaron en 1959.
El disco refleja su devoción pentecostal, con himnos tradicionales y composiciones propias. Incluye coros gospel y un estilo vocal apasionado, alejado de su anterior sonido rockero.
Aunque no tuvo el éxito comercial de sus trabajos seculares, el álbum es considerado una muestra auténtica de su fe. Little Richard regresaría al rock en 1962, pero siempre mantuvo su interés por la música gospel.