El debut solista de Lou Reed, publicado en mayo de 1972, fue su primera declaración de independencia artística tras la disolución de The Velvet Underground. Grabado en Londres con el productor Richard Robinson, el disco recurrió a material compuesto durante sus años en la Velvet, combinando rock directo con las letras de vida urbana que ya eran su marca registrada.
Canciones como 'I Can't Stand It' y 'Walk and Talk It' establecieron su voz inconfundible como solista, mientras que 'Ocean' y 'Ride into the Sun' mostraban su capacidad para las atmósferas contemplativas. Aunque no fue un gran éxito comercial, el álbum sentó las bases de una carrera que redefinió el rock de autor durante décadas.
Escuchado hoy, Lou Reed (1972) es el documento de un artista buscando su lugar fuera de la banda que lo hizo célebre. Es el punto de partida de uno de los catálogos más singulares del rock.