Metal Machine Music es uno de los gestos artísticos más radicales y polémicos de toda la historia del rock. Un doble álbum de casi una hora de puro ruido: capas de guitarras sobrealimentadas, retroalimentación eléctrica y distorsión sin estructuras melódicas ni ritmos reconocibles. Reed lo presentó como música clásica; su sello RCA lo retiró de los catálogos a las pocas semanas.
Las intenciones de Reed al crear el álbum nunca quedaron del todo claras: ¿era un sabotaje deliberado a su contrato discográfico? ¿Una declaración artística genuina sobre el noise como forma musical? ¿Un chiste elaborado? Probablemente todo eso a la vez. Lo cierto es que Metal Machine Music se adelantó veinte años al industrial y a la música noise experimental.
Décadas después, el álbum ha sido revalorizado como una obra de arte de vanguardia y ha influenciado a generaciones de músicos experimentales. La Zeitkratzer Orchestra lo interpretó íntegramente en vivo en 2007. Lo que en 1975 parecía un suicidio artístico es hoy un hito histórico de la experimentación sonora.