Sally Can't Dance fue el álbum más vendido de Lou Reed hasta ese momento, una ironía que el propio artista no tardó en señalar con amargura. Producido con una orientación más comercial y pop, el disco sacrificó parte de la vanguardia característica de Reed en favor de arreglos más accesibles.
A pesar de sus concesiones comerciales, el álbum contiene momentos brillantes: 'Kill Your Sons', un ataque autobiográfico contra los tratamientos psiquiátricos que sufrió en su juventud, y el tema título, que captura el espíritu irónico y oscuro que siempre definió a Reed. La tensión entre el artista y su sello discográfico es palpable en cada canción.
Reed renegó públicamente de Sally Can't Dance poco después de su lanzamiento, describiéndolo como un trabajo que no reflejaba sus intenciones artísticas. Sin embargo, el álbum ocupa un lugar honesto en su discografía como testimonio de las presiones del sistema musical de los años 70.