Set the Twilight Reeling fue el álbum con el que Lou Reed celebró su relación con la cineasta Laurie Anderson, una de las más importantes de su vida. Producido por él mismo y grabado con su banda habitual, el disco tiene un tono más íntimo y optimista que cualquier cosa que hubiera hecho en los años anteriores, con canciones que exploran el amor en la madurez con sorprendente ternura.
Temas como 'NYC Man' y 'Finish Line' muestran a Reed reflexionando sobre su lugar en la ciudad que siempre ha sido su musa y su tema central. El álbum suena más suave que sus trabajos de los 80, con arreglos que priorizan el espacio y la textura sobre la crudeza, pero sin perder la inteligencia lírica y la especificidad narrativa que siempre lo distinguieron.
Set the Twilight Reeling fue bien recibido por la crítica como un álbum maduro y satisfactorio. Representó a Reed en su faceta más serena: el artista de mediana edad que ha sobrevivido a sus excesos y puede contemplar el amor y la ciudad con gratitud genuina.