Lanzado en 1968 por Columbia Records, este álbum toma su título de la canción de Burt Bacharach y Hal David. Mahalia Jackson adapta temas contemporáneos a su estilo gospel.
El disco refleja el contexto social de finales de los años 60, con canciones que hablan de amor, paz y esperanza. Jackson interpreta tanto clásicos espirituales como temas pop con mensaje positivo.
Aunque no alcanzó el éxito masivo de sus trabajos anteriores, muestra la evolución de Jackson hacia un repertorio más diverso, manteniendo siempre su poderosa voz y su fe como centro.