En 1986, Metallica grabó 'Master of Puppets', su tercera obra, y la que muchos consideran la cumbre del thrash metal. Las sesiones en Copenhague fueron las más largas y productivas de la banda hasta la fecha, con Cliff Burton aportando arreglos de bajo complejos y James Hetfield escribiendo letras sobre el control, la adicción y la manipulación. El título, 'Amo de marionetas', refleja la temática del control externo sobre la voluntad individual. La portada, con un cementerio de cruces y marionetas, es una de las más icónicas del metal. La banda había alcanzado la perfección en la mezcla de velocidad, técnica, melodía y agresividad. Trágicamente, Cliff Burton fallecería en un accidente de autobús en Suecia apenas meses después del lanzamiento, mientras la banda realizaba una gira por Europa. Su muerte conmocionó al mundo del metal y le dio al disco una carga emocional adicional, convirtiéndolo en un testamento póstumo de su genio musical.
El sonido de 'Master of Puppets' es la perfección del thrash metal: riffs complejos pero memorables, cambios de ritmo que asombran por su fluidez, solos de guitarra que son obras de arte, y una producción que logra claridad sin perder agresividad. 'Battery' abre con un arpegio acústico que estalla en un riff de velocidad. 'Master of Puppets' es una suite de 8 minutos sobre la adicción a las drogas, con cambios de ritmo y un solo de guitarra épico. 'The Thing That Should Not Be' es un tema lento y pesado inspirado en H.P. Lovecraft. 'Welcome Home (Sanitarium)' es otra balada sobre la locura. 'Disposable Heroes' es una crítica a la guerra. 'Orion' es una pieza instrumental de 8 minutos, el testamento musical de Cliff Burton, que incluye un bajo solista que es una obra maestra. La producción de Rasmussen alcanzó su punto más alto, con un sonido potente y claro.
El impacto de 'Master of Puppets' fue inmenso, debutando en el número 29 del Billboard y vendiendo millones. La crítica lo aclamó como una obra maestra, y los fans lo consideran su mejor disco. Con el tiempo, ha sido incluido en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, y es considerado unánimemente como uno de los mejores discos de metal de la historia y un testamento eterno del genio de Cliff Burton, el bajista más influyente del metal, cuya técnica y musicalidad revolucionaron el instrumento para siempre. Su legado es el de una obra maestra atemporal, un disco que controla las marionetas del metal desde su trono de gloria.