Muddy Waters grabó este álbum en Londres en 1971, acompañado por músicos de rock británicos como Rory Gallagher y miembros de The Rolling Stones. La sesión fue producida por Esmond Edwards para Chess Records.
El disco refleja la colaboración entre el blues de Chicago y el emergente blues rock británico. Incluye versiones de clásicos de Waters y nuevas interpretaciones con un sonido más eléctrico y contemporáneo.
Aunque fue bien recibido por la crítica, algunos puristas del blues criticaron la producción por alejarse del sonido tradicional de Waters. Sin embargo, el álbum ayudó a presentar su música a una nueva generación de oyentes.