Este álbum fue lanzado en 1964, también póstumamente, y recopila grabaciones realizadas entre 1961 y 1964. Incluye canciones de compositores como Irving Berlin, Cole Porter y Rodgers & Hammerstein, con arreglos de Ralph Carmichael y Billy May.
El título proviene de la canción 'Let's Face the Music and Dance' de Irving Berlin. El álbum alcanzó el puesto número 127 en la lista Billboard 200, y destaca por su mezcla de estándares y temas orquestales.
Aunque no fue un éxito masivo, el disco es recordado por su producción cuidada y por ser uno de los últimos trabajos de estudio de Cole, mostrando su madurez vocal y su capacidad para interpretar tanto baladas como ritmos más animados.