K
Álbum de estudio

Kindred

Passion Pit
📅 2015🎙 Grabado entre 2013 y 2014 en varios estudios de Nueva York y Massachusetts, durante un período de intensa transformación personal para el líder Michael Angelakos, quien lidiaba con problemas de salud mental mientras buscaba un sonido más luminoso y accesible tras la intensidad emocional de 'Gossamer'.🎛 Michael Angelakos
Cargando canciones...

Para 2015, Passion Pit ya no era la banda de synth-pop juvenil que había irrumpido con 'Manners'; Michael Angelakos, su único miembro constante y cerebro creativo, arrastraba el peso de un éxito arrollador y una salud mental frágil que lo había llevado al borde del colapso. 'Kindred' nació en ese espacio de contradicción: por un lado, el deseo de hacer música que celebrara la vida y el amor —de ahí el título, que evoca parentesco y cercanía—, y por otro, la necesidad de exorcizar demonios internos a través de melodías que sonaran a esperanza forzada. Las sesiones de grabación se repartieron entre estudios de Nueva York y su Massachusetts natal, donde Angelakos trabajó en solitario, aislado pero obsesivamente meticuloso, construyendo capas de sintetizadores y samples como si cada canción fuera un refugio sonoro. El disco fue producido enteramente por él, una decisión que reflejaba tanto su control creativo como su aislamiento; colaboradores como el ingeniero Chris Zane ayudaron a pulir el sonido, pero la visión era enteramente suya. El resultado fue un álbum que intentaba conciliar la oscuridad de su mente con la luz de una nueva etapa personal, aunque muchos críticos sintieron que esa dualidad no siempre se traducía con la misma urgencia visceral de sus trabajos anteriores.

Musicalmente, 'Kindred' suena como un amanecer después de una tormenta eléctrica: los sintetizadores son más brillantes, las líneas de bajo más bailables y las melodías, aunque aún frágiles, buscan la euforia en lugar del catarsis. Canciones como 'Lifted Up (1985)' abren el disco con un sample de 'The Word' de The Beatles y un ritmo que evoca los ochentas, como si Angelakos quisiera reconstruir su infancia a través del pop; 'Where the Sky Hangs' es un himno de pistas de baile con un gancho tan pegajoso que duele, mientras que 'Five Foot Ten (I)' introduce una sensibilidad casi acústica que sorprende por su vulnerabilidad. La producción es inmaculada, con cada capa de sintetizador colocada con precisión quirúrgica, pero a veces esa perfección juega en contra: el álbum carece de la aspereza y la urgencia que hacían tan poderoso a 'Gossamer'. Angelakos canta con más seguridad, pero también con menos desgarro, y aunque hay momentos de belleza genuina —como en 'Dancing on the Grave', que mezcla oscuridad lírica con un ritmo irresistible—, el conjunto se siente como un intento deliberado de sanar a través del sonido, en lugar de dejar que las heridas hablen por sí mismas.

El legado de 'Kindred' es complejo y quizás más interesante por lo que representa que por su impacto inmediato. Comercialmente, no repitió el éxito de sus predecesores, y la crítica lo recibió con opiniones divididas: algunos lo alabaron por su madurez y pulcritud, otros lo consideraron un paso atrás en intensidad. Pero con el tiempo, el álbum ha ganado una relectura más empática, entendido como el documento de un artista que eligió la resiliencia por sobre el melodrama, una declaración de que la felicidad también puede ser compleja y merece ser cantada. En la historia de la música americana, 'Kindred' se sitúa en ese lugar incómodo entre el éxito de crítica y la respuesta tibia del público, pero su importancia radica en cómo captura un momento de transición tanto para Passion Pit como para el indie pop de mediados de la década de 2010, cuando la vulnerabilidad masculina comenzaba a ser un tema central en la conversación musical. Angelakos, al abrirse sobre su trastorno bipolar y usar el álbum como una herramienta de sanación, allanó el camino para que otros artistas hicieran lo mismo, y aunque 'Kindred' no sea su obra maestra, es quizás su disco más valiente: el de alguien que decide mirar hacia adelante, aunque le cueste sonreír.

Grabado enGrabado entre 2013 y 2014 en varios estudios de Nueva York y Massachusetts, durante un período de intensa transformación personal para el líder Michael Angelakos, quien lidiaba con problemas de salud mental mientras buscaba un sonido más luminoso y accesible tras la intensidad emocional de 'Gossamer'.
ProducciónMichael Angelakos
SelloColumbia Records