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Álbum de estudio

Backspacer

Pearl Jam
📅 2009🎙 Grabado entre finales de 2008 y principios de 2009 en los estudios Henson Recording Studios de Los Ángeles y en el estudio casero del guitarrista Stone Gossard en Seattle, en un momento en que la banda, tras la experimentación más densa y política de su predecesor homónimo de 2006, buscaba un regreso a la inmediatez y la energía cruda de sus primeros años, con Eddie Vedder canalizando la euforia personal que le generaba su reciente paternidad y el optimismo posterior a la elección de Barack Obama.🎛 Brendan O'Brien
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Para 2009, Pearl Jam ya no era la banda furibunda que había desafiado a Ticketmaster ni el faro del grunge que definió los años noventa; era un grupo de veteranos que, tras dos décadas de carrera, había decidido tomar las riendas de su propio destino autogestionándose con su sello Monkeywrench Records. Tras el álbum homónimo de 2006, un trabajo oscuro y politizado que reflejaba la frustración de la era Bush, Eddie Vedder se encontraba en un lugar más luminoso: acababa de ser padre por primera vez y la llegada al poder de Obama había inyectado una dosis de esperanza en el ambiente cultural estadounidense. Fue en ese contexto que la banda se reunió con Brendan O'Brien, su productor de los años dorados —el mismo de Ten, Vs. y Vitalogy— para grabar lo que sería su disco más breve y directo, Backspacer. Las sesiones se llevaron a cabo en Los Ángeles y Seattle, con una dinámica casi artesanal: las canciones surgieron de improvisaciones rápidas y demos que Vedder y Gossard traían ya muy pulidos, y el proceso fue tan fluido que en apenas tres semanas tenían el álbum listo. Era, en esencia, un acto de liberación: Pearl Jam quería volver a sentirse una banda de rock and roll, sin la presión de tener que salvar al mundo con cada riff.

Sonoramente, Backspacer es un latigazo de energía pop-punk que evoca a los Buzzcocks y a los Ramones tanto como a los propios inicios de la banda, con canciones que rara vez superan los tres minutos y un enfoque en la melodía directa y los coros himno. Temas como 'The Fixer', con su riff contagioso y su mensaje de redención, o 'Amongst the Waves', que celebra la conexión con el océano y la libertad personal, muestran a un Vedder más liviano, casi eufórico, mientras que 'Just Breathe' se convierte en una balada acústica de una ternura desgarradora que se ha vuelto un clásico en sus conciertos. Matt Cameron, el baterista, despliega una precisión implacable que sostiene la urgencia del disco, y Mike McCready aporta solos de guitarra que, sin ser excesivos, tienen la elegancia del blues rock clásico. Lo que hace especial a Backspacer es su capacidad de condensar la esencia de Pearl Jam —esa mezcla de rabia contenida, vulnerabilidad y hermandad— en un formato pop que, sin embargo, no sacrifica la garra ni la honestidad. Es un disco que suena a banda divirtiéndose, pero sin perder nunca la gravedad que los caracteriza, como si hubieran encontrado el equilibrio perfecto entre la madurez y la juventud eterna.

El impacto cultural de Backspacer reside, paradójicamente, en su modestia: en un momento en que el rock alternativo mainstream se inclinaba hacia el indie introspectivo o el post-punk revival, Pearl Jam demostró que aún era posible hacer un disco de rock directo, sin pretensiones conceptuales, que conectara con el público sin necesidad de reinventar la rueda. Fue su primer número uno en la lista Billboard 200 desde No Code en 1996, una hazaña que probó que la banda seguía siendo relevante comercialmente sin haber cedido un ápice de su integridad artística. En el legado de Pearl Jam, Backspacer es el álbum que cierra el ciclo de la madurez temprana y abre la puerta a una etapa más relajada y experimental que continuaría con Lightning Bolt y Gigaton. Además, su lanzamiento a través de su propio sello y su distribución independiente marcó un precedente para la autogestión en una industria que colapsaba bajo el peso de la piratería y el streaming. Hoy, Backspacer se recuerda como el disco en el que Pearl Jam, sin dejar de ser la banda que desafiaba al sistema, se permitió sonreír y celebrar la vida, y esa humanidad, tan simple como poderosa, es lo que lo convierte en una pieza fundamental no solo de su discografía, sino de la historia del rock americano del siglo XXI.

Grabado enGrabado entre finales de 2008 y principios de 2009 en los estudios Henson Recording Studios de Los Ángeles y en el estudio casero del guitarrista Stone Gossard en Seattle, en un momento en que la banda, tras la experimentación más densa y política de su predecesor homónimo de 2006, buscaba un regreso a la inmediatez y la energía cruda de sus primeros años, con Eddie Vedder canalizando la euforia personal que le generaba su reciente paternidad y el optimismo posterior a la elección de Barack Obama.
ProducciónBrendan O'Brien
SelloMonkeywrench Records / Universal Music Group