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Álbum de estudio

Fuego

Phish
📅 2014🎙 Grabado en los estudios The Barn, en Vermont, durante el invierno y la primavera de 2014, en un momento en que Phish emergía de una década de altibajos y reencuentros, buscando reafirmar su identidad sonora tras el experimental 'Joy' y el directo 'Ventura'. La banda, ya consolidada como leyenda del jam band, se sumergió en un proceso de creación más concentrado, volviendo a las raíces de su química orgánica.🎛 Bob Ezrin
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Para 2014, Phish ya había atravesado una travesía épica: desde su disolución en 2004 hasta el reencuentro en 2009, y luego de dos discos de estudio que marcaron su regreso —'Joy' (2009) y 'Party Time' (2010)—, la banda sentía la necesidad de un álbum que capturara la esencia de su magma en vivo. 'Fuego' nació en The Barn, el estudio personal de Trey Anastasio en Vermont, un espacio rústico que respiraba la energía de sus legendarios conciertos. La producción estuvo a cargo de Bob Ezrin, un titán que trabajó con Pink Floyd y Lou Reed, y cuya mano impuso una disciplina que contrastó con la naturaleza improvisada del grupo. Las sesiones fueron intensas, con la banda grabando en vivo en el estudio para preservar la chispa de sus actuaciones, pero Ezrin los empujó a pulir cada detalle, algo que generó tensiones creativas pero también resultó en un sonido más cinematográfico. El proceso duró varios meses, con mezclas y sobregrabaciones que refinaron un material que ya había sido probado en el escenario durante la gira de 2013, algo inusual para Phish, que solía componer en el momento.

El sonido de 'Fuego' es un crisol de madurez y fuego interno, donde la guitarra de Anastasio se erige como un narrador épico, alternando entre riffs afilados y pasajes atmosféricos que recuerdan al rock progresivo de los 70. Canciones como 'Fuego', con su ritmo hipnótico y letras casi chamánicas, se convirtieron en himnos instantáneos de sus shows, mientras que 'The Line' ofrecía una balada introspectiva que exploraba la presión y el fracaso. La colaboración con Ezrin aportó arreglos de cuerdas y teclados que elevan temas como 'Wingsuit', un viaje onírico que fusiona folk y psicodelia, y 'Waiting All Night', una joya de pop melódico que revela una vulnerabilidad poco común en la banda. Lo especial del álbum reside en su equilibrio entre la espontaneidad del jam y la precisión del estudio: cada tema respira, se expande y se contrae como si estuviera siendo tocado frente a una audiencia, pero con una producción que resalta texturas escondidas. Aunque algunos puristas criticaron la mano de Ezrin por ser demasiado pulcra, el disco demostró que Phish podía canalizar su caos creativo en una obra cohesiva, con el bajo de Mike Gordon y la batería de Jon Fishman creando cimientos sólidos que permiten vuelos líricos.

En el contexto de la música americana de la década de 2010, 'Fuego' llegó como un recordatorio de que las bandas de jam no estaban muertas, sino mutando. Mientras el indie rock y el EDM dominaban las listas, Phish reivindicó el arte del álbum como experiencia completa, alejándose de la cultura del single. El disco no solo revitalizó a su base de fans —los 'Phish Heads'—, sino que atrajo a una nueva generación que descubrió la magia de sus conciertos a través de estas canciones. Su legado es doble: por un lado, consolidó a Bob Ezrin como un productor capaz de domar a una bestia creativa sin domesticarla, y por otro, demostró que Phish podía envejecer con gracia, sin perder su espíritu lúdico. Temas como '555' y 'Devotion To a Dream' se convirtieron en pilares de su repertorio en vivo, y el álbum fue visto como un puente entre su pasado psicodélico y un futuro más refinado. Aunque no fue un éxito comercial masivo, 'Fuego' es considerado por muchos críticos como su mejor obra de estudio desde 'Farmhouse' (2000), un testimonio de que la llama de la improvisación puede arder incluso dentro de las paredes de un estudio.

Grabado enGrabado en los estudios The Barn, en Vermont, durante el invierno y la primavera de 2014, en un momento en que Phish emergía de una década de altibajos y reencuentros, buscando reafirmar su identidad sonora tras el experimental 'Joy' y el directo 'Ventura'. La banda, ya consolidada como leyenda del jam band, se sumergió en un proceso de creación más concentrado, volviendo a las raíces de su química orgánica.
ProducciónBob Ezrin
SelloJEMP Records / ATO Records