El concierto en Rotterdam de 1987, parte de la gira Sign O' the Times, captura a Prince en el cenit de uno de sus períodos más creativos, interpretando los temas de uno de los mejores álbumes dobles de la historia del rock con una banda en estado de absoluta gracia.
La actuación muestra al Prince de mediados de los ochenta en toda su gloria: funky, seductor e hipnótico, con una banda que incluye a Sheila E. y un show que mezcla sensualidad, virtuosismo y un sentido teatral inigualable que hacía de cada concierto suyo un evento único.
Este registro forma parte del film y álbum 'Sign O' the Times', uno de los documentos audiovisuales más importantes de los años ochenta, y certifica por qué Prince era considerado el mejor showman de su generación.