El álbum fue lanzado en 2002 por Sony Music y Crossover Records, marcando el regreso de Ray Charles a un sonido más cercano al R&B y al soul después de años de incursiones en el country y el pop.
Producido por el propio Charles junto a John Burk, el disco incluye colaboraciones con músicos de sesión de primer nivel y fue grabado en estudios de Los Ángeles y Nueva York.
Aunque no alcanzó el éxito masivo de trabajos anteriores, el álbum fue bien recibido por la crítica especializada y muestra a un Charles en plena forma vocal, con temas que mezclan baladas románticas y ritmos bailables.