A principios de los años 2000, R.E.M. se encontraba en una encrucijada silenciosa: después de la partida del baterista Bill Berry a finales de los 90, la banda había logrado reinventarse con 'Up' y 'Reveal', pero el espíritu colectivo se sentía más frágil que nunca. 'Around the Sun' surgió en un momento de introspección política y personal, con Michael Stipe profundamente afectado por la guerra de Irak y el clima social estadounidense, lo que impregnó las letras de un hastío casi profético. Las sesiones de grabación se extendieron durante más de un año, con idas y venidas entre Athens y Dublín, donde la banda solía encontrar un refugio creativo lejos del ruido de la industria. La producción estuvo a cargo de Pat McCarthy, un colaborador de larga data, pero la dinámica interna se volvió tensa: Peter Buck y Mike Mills a menudo quedaban relegados a un segundo plano mientras Stipe tomaba las riendas conceptuales, creando un álbum que muchos sintieron más como una colección de demos pulidos que como un trabajo cohesionado. A pesar de las intenciones nobles, el disco fue recibido con frialdad por la crítica y marcó el inicio de un declive comercial que llevaría a la banda a replantearse su rumbo.
Musicalmente, 'Around the Sun' es un álbum extrañamente contenido, donde los arpegios de guitarra de Peter Buck se vuelven casi fantasmas y los bajos de Mike Mills se sumergen en texturas electrónicas sutiles, como si la banda hubiera cambiado la garra por una melancolía de salón. Canciones como 'Leaving New York' intentan capturar la grandeza melódica de sus mejores baladas, pero carecen del fuego interno que hacía vibrar clásicos como 'Nightswimming'; en cambio, 'The Outsiders' cuenta con la colaboración de Q-Tip, un intento de fusionar el rock universitario con el hip-hop que suena más a un experimento tímido que a una fusión audaz. Destacan también 'Electron Blue', con su ritmo robótico y letras crípticas, y 'I Wanted to Be Wrong', un suspiro de vulnerabilidad que Stipe confesó era una de sus canciones más personales, pero que en el contexto del álbum se pierde entre arreglos demasiado limpios. Lo que hace especial a este disco, quizás, es su valentía para ser vulnerable en un momento en que el rock estadounidense buscaba volverse más ruidoso y directo, pero esa vulnerabilidad a menudo se traduce en una falta de urgencia que lo deja como una pieza de museo de una banda que ya no sabía cómo ser joven.
El impacto cultural de 'Around the Sun' es, en muchos sentidos, el de un espejo roto: para los fans de la primera hora, fue una decepción que selló la idea de que R.E.M. había perdido su norte, mientras que para los nuevos oyentes pasó casi desapercibido en un año dominado por el garage rock revival y el ascenso del pop adolescente. Sin embargo, con el tiempo, este álbum ha sido revalorado como un documento sincero de una banda enfrentando su propia madurez y el peso de ser portavoces de una generación cansada. Su legado es complejo: no es un disco que haya cambiado la historia de la música, pero sí es un testimonio de cómo incluso los gigantes pueden tropezar cuando intentan abrazar la complejidad del mundo sin la chispa de la juventud. Para la historia de R.E.M., representa el último suspiro de una era antes de que la banda se sumergiera en la autocrítica radical que los llevaría a su obra de despedida, 'Accelerate', y por eso importa: porque nos recuerda que el fracaso artístico a veces dice más de un artista que sus mayores éxitos.