Old Flames fue lanzado en 1993, y representa una vuelta de Rollins a las baladas y los estándares que marcaron su carrera temprana. Producido nuevamente por Sonny y Lucille Rollins, el álbum contó con un elenco estelar que incluía al pianista Tommy Flanagan y al bajista Bob Cranshaw. La grabación se realizó en dos sesiones, buscando capturar la intimidad y la calidez de las interpretaciones. La crítica lo recibió como un trabajo maduro y conmovedor.
El sonido de Old Flames es predominantemente acústico y centrado en la expresividad del saxofón de Rollins. Canciones como 'Old Flames' y 'My One and Only Love' son interpretadas con una sensibilidad que revela su dominio del fraseo y la dinámica. La ausencia de batería en algunos temas crea una atmósfera aún más íntima y reflexiva.
El legado de Old Flames es el de un álbum que celebra la tradición del jazz desde una perspectiva personal y nostálgica. Es considerado uno de sus mejores trabajos de la década de 1990, y un ejemplo de cómo un músico veterano puede seguir emocionando con versiones clásicas. Su impacto perdura entre los amantes del jazz que buscan una experiencia auditiva profunda y emotiva.