Este álbum marca el regreso de Sonny Rollins a un formato de cuarteto con un enfoque más íntimo, tras años de explorar grandes bandas. Grabado en 1995, contó con el guitarrista Stephen Scott, el bajista Bob Cranshaw y el baterista Al Foster, músicos de larga colaboración con Rollins. La recepción crítica fue positiva, destacando la energía y la frescura del sonido del saxofonista a sus 65 años. El título refleja la simplicidad del grupo, un trío más el líder.
El sonido del álbum es directo y vibrante, con Rollins mostrando su característico tono robusto y su habilidad para el improvisación melódica. Canciones destacadas incluyen 'What a Difference a Day Made', donde su saxofón dialoga con el piano de Scott, y 'The Last Time I Saw Paris', una balada conmovedora. Temas originales como 'Biji' y 'Mona Lisa' muestran su vena compositiva, combinando swing y blues con elegancia.
Considerado uno de los trabajos más sólidos de su etapa tardía, 'Sonny Rollins + 3' reafirmó su estatus como leyenda viva del jazz. El álbum influyó en músicos jóvenes al demostrar que la madurez artística podía coexistir con la innovación. Su legado perdura como un ejemplo de cómo un cuarteto puede sonar completo y dinámico con un líder carismático.