Este álbum reúne a dos grandes del saxo: Stan Getz (tenor) y Gerry Mulligan (barítono). Fue grabado en 1957 en Los Ángeles, con el respaldo de una sección rítmica de lujo que incluye a Lou Levy al piano.
La colaboración entre Getz y Mulligan destaca por su contraste estilístico: el lirismo de Getz frente al enfoque más estructurado de Mulligan. El álbum incluye estándares y composiciones originales, mostrando una química única.
Producido por Norman Granz para Verve, el disco fue un éxito crítico y comercial. Es considerado un hito del cool jazz y del encuentro entre dos voces saxofonísticas fundamentales de la época.