Para 1979, Styx ya no era una banda de culto del rock progresivo del medio oeste; eran una máquina de hits que había conquistado las listas con álbumes como 'The Grand Illusion' y 'Pieces of Eight', pero la presión del éxito comenzaba a resquebrajar la frágil química entre sus miembros. 'Cornerstone' nació en un estudio improvisado, con la banda grabando en Chicago y en los suburbios de Oak Lawn, buscando un sonido más accesible que los llevara a las masas sin perder su esencia teatral. Las sesiones estuvieron marcadas por tensiones creativas, especialmente entre Dennis DeYoung, que impulsaba baladas orquestales, y Tommy Shaw, que quería mantener el filo rockero, lo que obligó a la banda a negociar cada nota como si fuera un tratado de paz. Fue en ese crisol de egos y ambiciones donde surgió un disco que, sin saberlo, definiría el sonido del rock melódico de los ochenta, grabado con la urgencia de quienes sentían que el tiempo se les escapaba entre los dedos. El álbum se terminó apenas a tiempo para su lanzamiento en octubre, con el estudio convirtiéndose en un campo de batalla donde cada balada y cada riff eran una declaración de principios.
Musicalmente, 'Cornerstone' es un acto de equilibrio entre el pop orquestal y el rock de estadio, con Dennis DeYoung entregando la balada definitiva de su carrera en 'Babe', una canción que se convertiría en el primer número uno de la banda en el Billboard Hot 100, mientras que Tommy Shaw respondía con cortes como 'Why Me' y 'Borrowed Time', que mantenían la energía guitarrera y la urgencia del rock clásico. El álbum también incluye la exquisita 'Lights', una pieza de pop sinfónico que muestra la habilidad de DeYoung para tejer melodías grandiosas con arreglos de teclado, y la ambiciosa 'The Best of Times', que apunta directamente al corazón con su coro épico y su producción impecable. La producción, a cargo de la propia banda, es limpia y cristalina, pero a veces sacrifica la crudeza que había caracterizado sus trabajos anteriores, lo que generó críticas de quienes añoraban el Styx más progresivo de 'Suite Madame Blue'. A pesar de las disputas internas, la colaboración entre Shaw y DeYoung alcanzó aquí su punto más álgido, con cada canción sonando como un compromiso forzado pero hermoso, un testimonio de que la tensión puede ser el mejor catalizador para la grandeza musical. El uso de sintetizadores y coros grandilocuentes, sumado a la batería precisa de John Panozzo, crea un sonido que es a la vez íntimo y monumental, perfecto para las arenas que la banda llenaba en esa época.
El impacto cultural de 'Cornerstone' fue inmediato y profundo, llevando a Styx a un nuevo nivel de popularidad al vender más de cuatro millones de copias solo en Estados Unidos, pero también sembró las semillas de la división que eventualmente llevaría a la banda a una pausa forzada. 'Babe' se convirtió en un himno de graduaciones y bodas, una balada que definió el sonido del rock melódico de finales de los setenta y principios de los ochenta, influyendo a generaciones de bandas como Journey y Foreigner que buscaban ese equilibrio entre la emoción pop y la potencia rockera. El álbum demostró que el rock progresivo no tenía que morir para ser comercial, sino que podía transformarse en algo más accesible sin perder su ambición, aunque los puristas del género lo criticaron por ablandar el sonido de la banda. En retrospectiva, 'Cornerstone' es el disco que consolidó a Styx como una de las bandas más importantes del rock estadounidense, un puente entre el rock sinfónico de los setenta y el pop rock de los ochenta, y un recordatorio de que la grandeza a menudo nace del conflicto. Su legado perdura en cada cover de 'Babe', en cada estadio que corea 'The Best of Times', y en la forma en que demostró que el rock podía ser tanto emotivo como grandioso, sin tener que pedir disculpas por ello.