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Álbum de estudio

The Serpent Is Rising

Styx
📅 1973🎙 Grabado a lo largo de 1973 en los míticos Paragon Studios de Chicago, Illinois, en un momento en que Styx buscaba desesperadamente consolidar su identidad sonora tras el tibio recibimiento de su segundo álbum, con la banda aún lidiando con las tensiones creativas entre el art rock y el prog rock que definirían su carrera.🎛 Styx y John Ryan
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A principios de 1973, Styx era una banda de Chicago que aún lamía las heridas de un debut prometedor pero errático y un segundo disco que no logró encender las listas. Atrapados entre la ambición progresiva y la presión comercial, los cinco músicos —Dennis DeYoung, James Young, John Curulewski, Chuck Panozzo y John Panozzo— se refugiaron en los Paragon Studios, un santuario de cintas análogas y consolas valvulares donde el olor a café quemado y humo de cigarrillo impregnaba cada sesión. Fue allí, bajo la producción del veterano John Ryan, donde concibieron 'The Serpent Is Rising', un título que evocaba mitología y renacimiento, aunque en realidad reflejaba la interna lucha de la banda por elevarse por encima de sus limitaciones contractuales con Wooden Nickel Records. Las sesiones fueron intensas, marcadas por largas noches de improvisación y discusiones filosóficas sobre el sonido que querían labrar, en un intento por fusionar la grandilocuencia del rock sinfónico con la crudeza del medio oeste americano. El resultado fue un disco grabado en condiciones casi precarias, con la banda tocando en vivo en el estudio para capturar una energía que sentían se les escapaba entre los dedos, mientras Chicago rugía afuera con su invierno perpetuo y su escena en ebullición.

Musicalmente, 'The Serpent Is Rising' es un laberinto de teclados wagnerianos, guitarras distorsionadas y cambios de compás que desafían al oyente: desde los ocho minutos de 'Witch Wolf', con su riff pesado y letras ocultistas, hasta la épica 'The Serpent Is Rising' que da título al disco, un viaje de once minutos donde Dennis DeYoung despliega su registro más teatral mientras James Young araña la guitarra como si conjurara espíritus. John Curulewski aporta texturas con su guitarra rítmica y coros que flotan entre la psicodelia y el hard rock, mientras la base rítmica de los hermanos Panozzo —Chuck en el bajo, John en la batería— sostiene cada crescendo con una precisión casi militar. Canciones como 'What Has Come Between Us' revelan un destello de pop melódico que años después los haría famosos, pero aquí aún está sepultado bajo capas de órgano Hammond y cambios de tiempo abruptos. Es un sonido que coquetea con el prog rock británico de Yes o Genesis, pero con un ADN norteamericano más sucio y directo, y aunque el álbum carece de la cohesión de sus trabajos posteriores, su audacia experimental y su producción cruda le otorgan una personalidad única, casi de culto.

El impacto de 'The Serpent Is Rising' fue mínimo en su momento —apenas rozó las listas y la crítica lo recibió con perplejidad—, pero con el tiempo se ha convertido en una pieza clave para entender la evolución de Styx hacia el superestrellato del arena rock. Este disco representa el último coletazo de su etapa más progresiva y ambiciosa, antes de que la banda se rindiera a la fórmula del rock melódico que los llevaría al éxito masivo con 'Come Sail Away' y 'Renegade'. Para los coleccionistas y fanáticos del prog oscuro, es un tesoro escondido que muestra a cinco músicos jugando sin red, explorando territorios que luego abandonarían por completo, y su legado reside precisamente en esa imperfección valiente: es el sonido de una banda que aún no sabía lo que quería ser, pero que lo intentaba todo con una pasión desbordada. En la historia de la música americana, este álbum es un recordatorio de que incluso las bandas más comerciales tuvieron un pasado de experimentación desenfrenada, y su rareza lo convierte en una joya para quienes buscan entender las raíces del rock sinfónico estadounidense.

Grabado enGrabado a lo largo de 1973 en los míticos Paragon Studios de Chicago, Illinois, en un momento en que Styx buscaba desesperadamente consolidar su identidad sonora tras el tibio recibimiento de su segundo álbum, con la banda aún lidiando con las tensiones creativas entre el art rock y el prog rock que definirían su carrera.
ProducciónStyx y John Ryan
SelloWooden Nickel Records