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Álbum de estudio

High on the Hog

The Band
📅 1996🎙 Grabado en los estudios Bearsville de Woodstock, Nueva York, y en los estudios Sound City de Los Ángeles, California, durante 1995 y principios de 1996, en un momento en que The Band, ya sin Robbie Robertson, intentaba redefinir su sonido tras la muerte de Rick Danko y la salida de Levon Helm por problemas de salud, con una formación renovada que incluía a músicos de sesión y la voz de Danko como ancla emocional.🎛 John Simon y The Band
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En 1996, The Band ya no era la misma entidad que había electrizado el festival de Woodstock o colaborado con Bob Dylan en el sótano de Big Pink; la partida de Robbie Robertson en 1977 había dejado una herida abierta, y la muerte de Rick Danko en 1999 aún no se vislumbraba, pero la salud de Levon Helm se deterioraba tras una batalla contra el cáncer de garganta que lo alejó de los escenarios por largos períodos. Fue entonces cuando Danko, junto a Garth Hudson y un puñado de músicos de sesión como el guitarrista Jim Weider y el bajista Randy Ciarlante, decidió grabar High on the Hog en los estudios Bearsville, ese santuario de madera y piedra donde tantas leyendas habían dejado su huella, y también en Sound City, el templo californiano del rock. La banda se encontraba en una encrucijada, tratando de honrar su legado sin caer en la nostalgia fácil, mientras el mundo del rock alternativo y el grunge dominaba las listas de éxitos, y ellos, viejos lobos de mar, buscaban un lugar en ese nuevo paisaje sonoro. El álbum surgió de sesiones intensas, casi catárticas, donde Danko asumió el liderazgo creativo con una urgencia que recordaba sus días más salvajes, rodeado de viejos amigos como el pianista Richard Manuel, quien aún luchaba contra sus demonios, y el propio Helm, que aportó su batería y su voz rasposa desde la distancia. Fue un acto de resistencia, un intento de demostrar que la llama del roots rock americano aún ardía, aunque fuera con una luz más tenue y vacilante.

Musicalmente, High on the Hog es un mosaico de texturas que oscila entre el blues pantanoso de temas como 'Stand Up' y la balada country-rock de 'The High Price of Love', con la voz de Danko sonando a tierra mojada y whisky añejo, mientras Hudson despliega su órgano como un alfombra mágica que conecta el soul sureño con el folk de la costa este. La canción icónica del disco, 'Young Blood', una versión del clásico de Jerry Leiber y Mike Stoller, es un estallido de energía que evoca los días de The Band en el circuito de bares canadienses, pero con una producción más pulida que la de sus trabajos setenteros, cortesía de John Simon, quien ya había trabajado con ellos en Music from Big Pink. Lo que hace especial a este álbum es su fragilidad: se siente como un último baile, con colaboraciones de músicos como el guitarrista de sesión John Sebastian y el armonicista Howard Johnson, que añaden capas de viento y cuerdas a un sonido que, aunque más limpio, no pierde esa mugre orgánica que definió a la banda. Temas como 'Last Train to Memphis' son un viaje al corazón del ferrocarril americano, con riffs que recuerdan a The Weight pero con una melancolía más pesada, como si supieran que el tren se estaba alejando para siempre. No es un disco perfecto, pero tiene la honestidad de quien ya no tiene nada que demostrar, solo ganas de contar historias desde el porche de una casa que se desmorona.

El impacto cultural de High on the Hog fue modesto en su momento, ignorado por las grandes radios y las listas de ventas, pero con el tiempo se ha convertido en un testimonio conmovedor de la resiliencia de una banda que se negaba a desaparecer, un puente entre el revival del roots rock de los 90 y la tradición del Americana que hoy celebran artistas como Jason Isbell o The Lumineers. Este disco importa porque captura el momento exacto en que The Band dejó de ser una leyenda para convertirse en un mito humano, con todas sus costuras visibles: la voz de Danko, quebrada pero firme, los teclados de Hudson, siempre etéreos, y la ausencia de Robertson, que se siente como un fantasma en cada acorde. En la historia de la música americana, High on the Hog es un capítulo menor pero necesario, un recordatorio de que el arte no siempre necesita ser grandioso para ser verdadero, y que a veces la grandeza reside en la capacidad de seguir adelante cuando todo parece perdido. Es, en definitiva, el canto del cisne de una banda que nunca supo rendirse, un álbum que merece ser escuchado con los oídos del corazón, donde cada nota es un suspiro de un país que ya no existe.

Grabado enGrabado en los estudios Bearsville de Woodstock, Nueva York, y en los estudios Sound City de Los Ángeles, California, durante 1995 y principios de 1996, en un momento en que The Band, ya sin Robbie Robertson, intentaba redefinir su sonido tras la muerte de Rick Danko y la salida de Levon Helm por problemas de salud, con una formación renovada que incluía a músicos de sesión y la voz de Danko como ancla emocional.
ProducciónJohn Simon y The Band
SelloPyramid Records