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Álbum de estudio

Black Codes from the Underground

Wynton Marsalis
📅 1985🎙 Grabado en los estudios RCA de la ciudad de Nueva York entre enero y abril de 1985, en un momento en que Wynton Marsalis, con apenas 23 años, ya había sacudido el mundo del jazz con su técnica prodigiosa y su mirada hacia la tradición, pero buscaba desesperadamente romper con el corsé del revivalismo para encontrar una voz propia que dialogara con el presente sin traicionar el pasado.🎛 Steven Epstein
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A mediados de los ochenta, Wynton Marsalis era el niño prodigio del jazz que había irrumpido con la fuerza de un huracán, ganando Grammys tanto en jazz como en música clásica, pero cargando a la vez con el peso de ser señalado como el salvador de un género que muchos daban por muerto. Tras dos álbumes aclamados pero aún anclados en una estética neo-tradicionalista, Marsalis sintió la necesidad de expandir su lenguaje, de ensuciar un poco su sonido inmaculado y de encontrar un terreno común entre la sofisticación del hard bop y la urgencia del funk que sonaba en las calles. Fue así que reunió a su cuarteto de entonces —un grupo de jóvenes bestias que incluía al saxo alto Branford Marsalis, su hermano mayor, al pianista Kenny Kirkland, al bajista Charnett Moffett y al baterista Jeff «Tain» Watts— y se encerró en los estudios RCA de Nueva York con la intención de capturar algo más crudo, más vivo, más callejero. El título del disco, Black Codes from the Underground, era una declaración de principios: una referencia a las leyes racistas de la era de la Reconstrucción, pero también una metáfora del código secreto que los músicos negros habían desarrollado para sobrevivir y expresarse en un mundo hostil. El ambiente de las sesiones fue eléctrico, casi combativo, con Wynton presionando a sus músicos para que llevaran cada composición al límite, y el resultado fue un disco que sonaba como una banda en vivo sudando en un club pequeño, no como una producción de estudio pulcra y distante.

Musicalmente, Black Codes from the Underground es un puente entre la precisión clásica de sus primeros trabajos y una energía rítmica más suelta y funkificada, donde los tempos cambian como cuchilladas y los solos se convierten en duelos de inteligencia y resistencia. El tema que abre el disco, «Black Codes», es un manifiesto: una melodía oscura y angular que se retuerce sobre un groove insistente, con la trompeta de Wynton sonando a la vez lírica y amenazante, mientras Jeff Watts despliega un ritmo que parece estar a punto de descarrilarse pero nunca lo hace. Canciones como «Forbidden But Not Suppressed» muestran a un Marsalis más juguetón, casi callejero, con un solo de piano de Kirkland que es pura dinamita, y «Delfeayo’s Dilemma» es un homenaje a su hermano trombonista que se convierte en un ejercicio de polirritmia y contrapunto. La colaboración entre los hermanos Marsalis es uno de los grandes placeres del disco: Branford, con su saxo alto de tono cálido y ligeramente áspero, y Wynton se retroalimentan como dos boxeadores que se conocen de toda la vida, tirándose frases que se responden y se complementan sin respiro. Lo que hace especial a este álbum es esa tensión constante entre la estructura y la libertad, entre lo escrito y lo improvisado, que captura el momento exacto en que el joven Marsalis dejó de ser un imitador de leyendas para convertirse en un verdadero autor, creando un sonido que miraba atrás pero respiraba el aire de los ochenta.

El impacto de Black Codes from the Underground fue inmediato y profundo: no solo ganó dos premios Grammy, sino que redefinió lo que el jazz acústico podía ser en una era dominada por el synth-pop, el rock electrónico y el naciente hip-hop, demostrando que la tradición no tenía por qué ser un museo sino un campo de batalla vivo. Para la crítica, el disco representó la madurez de Marsalis como compositor y líder, alejándose del culto a la nostalgia para abrazar una modernidad que, sin embargo, no renegaba de sus raíces en el blues, el bebop y el gospel. Culturalmente, el álbum se convirtió en un estandarte para una generación de músicos jóvenes que buscaban reclamar el jazz como una forma de arte contemporánea y políticamente consciente, con ese título que evocaba las luchas raciales y la resistencia subterránea de la comunidad afroamericana. Su legado perdura no solo como uno de los discos esenciales de la década, sino como la prueba de que Wynton Marsalis no era solo un prodigio técnico, sino un artista con una visión capaz de canalizar la furia y la belleza de su tiempo en una trompeta, y de recordarnos que el jazz, cuando es auténtico, sigue siendo el sonido de la libertad en movimiento.

Grabado enGrabado en los estudios RCA de la ciudad de Nueva York entre enero y abril de 1985, en un momento en que Wynton Marsalis, con apenas 23 años, ya había sacudido el mundo del jazz con su técnica prodigiosa y su mirada hacia la tradición, pero buscaba desesperadamente romper con el corsé del revivalismo para encontrar una voz propia que dialogara con el presente sin traicionar el pasado.
ProducciónSteven Epstein
SelloColumbia Records