Soulicious es un álbum de Sarah Connor lanzado en 2010. Grabado en Grabado en 2009 y 2010 entre los estudios Home Studios de Hamburgo y los Boogie Park Studios, en un momento en que Sarah Connor buscaba reinventarse tras su pausa familiar y alejarse del pop anglosajón para abrazar sus raíces italianas.. Producción a cargo de Peter Plate, Ulf Leo Sommer, Daniel Faust y Sarah Connor. Escuchalo completo en LyricStream.
Tras el nacimiento de su segundo hijo y un breve retiro de los reflectores, Sarah Connor decidió regresar a la escena musical alemana con un giro radical: un álbum inspirado en la dolce vita italiana, homenajeando a su padre de ascendencia italiana y a los sonidos de su infancia. Grabado entre Hamburgo y Berlín, trabajó estrechamente con los productores Peter Plate y Ulf Leo Sommer, conocidos por su trabajo con Rosenstolz, para crear un disco que combinara la chanson italiana con el pop alemán contemporáneo. El proceso fue íntimo y familiar, con Connor involucrándose en cada arreglo y letra, buscando transmitir calidez y nostalgia.
Dolce Vita es un viaje sonoro que mezcla orquestaciones de cuerdas, acordeones y guitarras acústicas con el pop melódico característico de Connor, creando atmósferas que evocan las plazas italianas y el cine de Fellini. Canciones como la homónima Dolce Vita, el sencillo principal Real Love y la balada Wie schön du bist se convirtieron en himnos generacionales, mostrando una madurez vocal y emocional inédita en su carrera. Colaboró con el compositor italiano Luca Sepe y contó con arreglos del músico de jazz Sebastian Studnitzky, logrando un sonido orgánico y sofisticado que rompió con el pop electrónico de sus trabajos anteriores.
El disco fue un fenómeno en Alemania, alcanzando el puesto número uno en las listas y vendiendo más de 300.000 copias, consolidando a Sarah Connor como una de las artistas pop más versátiles del país. Más allá de su éxito comercial, Dolce Vita marcó un punto de inflexión en la música pop alemana al demostrar que se podía fusionar la tradición mediterránea con el mainstream sin perder autenticidad. Su legado perdura como un álbum que reconcilió a Connor con su público y con sus raíces, inspirando a futuras artistas a explorar narrativas personales y sonidos globales.