Gepinto es un álbum de Gepe lanzado en 2006. Grabado en Grabado en Santiago de Chile durante 2005 y principios de 2006, en un período donde Gepe comenzaba a consolidarse como solista tras su paso por el grupo Taller Dejao, explorando un sonido más íntimo y casero.. Producción a cargo de Gepe (Daniel Riveros). Escuchalo completo en LyricStream.
En 2006, Gepe lanzó su segundo álbum de estudio, Gepinto, en un momento clave de su transición desde la escena independiente hacia un reconocimiento más amplio. Tras debutar con Gepinto (2005), el músico decidió profundizar en su estilo personal, combinando folk, electrónica minimalista y ritmos latinoamericanos. El disco fue grabado en su hogar y en estudios pequeños de Santiago, con la colaboración de músicos cercanos como Cristóbal Briceño (de Ases Falsos) y el multiinstrumentista Pedro Canales. La producción estuvo a cargo del propio Gepe, quien buscó un sonido artesanal y cálido, reflejando su fascinación por la música popular chilena y la experimentación sonora.
El sonido de Gepinto se caracteriza por un uso prominente del ukelele, samplers y voces susurradas, creando atmósferas oníricas y melancólicas. Canciones como 'Por la ventana' y 'La almohada' se convirtieron en himnos de la escena under, mientras que 'En la nieve' muestra su habilidad para fusionar pop con ritmos de cueca y cumbia. Destaca la colaboración de Javiera Mena en 'Sombra', una pieza que anticipa la amistad artística que marcaría la década siguiente. El álbum incluye también un cover de 'El hombre que yo amo' de Myriam Hernández, reinterpretado con un enfoque lo-fi y emotivo.
Gepinto fue un parteaguas para la música independiente chilena, consolidando a Gepe como un referente de la llamada 'nueva canción chilena' y abriendo camino para artistas como Javiera Mena y Pedropiedra. Su estética DIY y su mezcla de lo tradicional con lo digital influyeron en toda una generación de músicos que buscaban romper con los moldes del rock convencional. Aunque en su momento no tuvo gran difusión masiva, con los años se revalorizó como un disco clave del indie latinoamericano, celebrado por su honestidad y su capacidad de emocionar con recursos mínimos.